Pátzcuaro

«El Gabo», acusado de asesinar a las dos patzcuarenses, amaneció colgado de un cable en su celda

Antes de ser declarada culpable, Miriam acusó al jefe de la banda de matar a las jóvenes.

En las últimas audiencias del juicio oral, Miriam C., se mostró nerviosa e inquieta (PRIMERA PARTE DE LA HISTORIA). Sabía que el final se acercaba y que todos los testigos la señalaban, junto con su novio, como la autora material del asesinato de Dalila y María Fernanda aquel fatídico 27 de mayo del 2016. Tenía que hacer algo.

La sesión de los alegatos finales llegó, luego de que se aplazara por meses debido a que Miriam promovió algunas diligencias; una de ellas fue que presentaba un cuadro de ansiedad y pánico, por lo que el Tribunal ordenó se le atendiera incluso en el Hospital Psiquiátrico.

Pero no hay fecha que no se cumpla.

Cuando el Tribunal de Enjuiciamiento abrió la audiencia para los alegatos finales de las partes, Miriam indicó que ella quería dar su testimonio.

Dijo desconocer a todos los miembros de la banda de roba carros, excepto a su novio Cristian Ricardo alias El Castor. Pero al Gabo, Fresa, Chuky, Chilango y Nubia, los negó.

Aceptó haber estado en la Cabaña cerca de Zirahuén en la carretera Pátzcuaro-Uruapan, pero rechazó conocer a Dalila y a María Fernanda.

“Cuando estábamos en la cabaña conviviendo con los amigos de mi novio, llegaron unas personas (Dalila y María Fernanda), pero sólo las observé”.

“Por órdenes de Gabriel T. (El Gabo) se organizó una fiesta en la casa donde yo vivía en Morelia en unión libre con mi novio y que habíamos rentado dos meses antes en la colonia Vista Bella.

“Estuvimos conviviendo toda la tarde-noche y cuando llegaron dos jóvenes (Dalila y María Fernanda) en un momento dado El Gabo nos ordenó que saliéramos al patio y garaje de la casa, ya que quería estar a solas con las muchachas; sólo le acompaño otro hombre de apodo El Gordo.

“Después de dos horas, entramos a la casa y observé los cuerpos de las mujeres en el piso, con un enorme charco de sangre, por lo que entré en pánico y comencé a gritar.

“El Gabo me calmó por la fuerza y dijo que si no me aplacaba también me iba a matar. Me ordenó que limpiara la sangre del piso”.

“Esa noche yo rompí mi relación con mi novio y regresé a Pátzcuaro a la casa de mis padres y con mis dos hijas. Tiempo después también regresé con mi ex marido.

“Pero El Gabo empezó a extorsionar a mi familia; le habló a mi suegro y le exigió un dinero, pues de lo contrario le diría a la policía que yo había matado a las muchachas.

“Fue el 23 de diciembre de ese año cuando entraron a mi casa con violencia durante la madrugada; me golpearon a mí y a mi esposo; me trasladaron a la Procuraduría de Justicia donde me torturaron. Estaba yo embarazada y debido a los golpes de los policía me provocaron un aborto”.

Miriam terminó su relato llorando. Incluso tuvo que hacer pausas pues los sollozos no la dejaban hablar. Pero todo fue inútil. Ya habían pasado más de 10 testigos en la sala que contradecían claramente su versión.

La imputada, ahora declarada culpable, se jugó la última carta. Culpó a El Gabo del asesinato de Dalila y María Fernanda, pero el propio jefe de la banda no se podía defender, ya que el 29 de abril del 2018 apareció muerto, colgado de un cable en el baño de una celda del Cereso Mil Cumbres.

Incluso en su última declaración Miriam se perjudicó, pues ella misma se ubicó tanto en la cabaña de Zirahuén, como en la casa donde fueron masacradas las dos jóvenes.

Pero ahora Miriam está más nerviosa. En la pasada audiencia sus piernas no dejaron de estar temblando. Le espera una condena y muy larga.

Pero dicha condena se dará a conocer el próximo 23 de abril del 2019.

Fuente
http://revistabusqueda.com.mx
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