Pátzcuaro

En Pátzcuaro, No Vendas Tu Voto  

En México, la compra de votos en tiempo de elecciones no es un hecho aislado, generalmente se presenta como una práctica recurrente por parte de quien ya se encuentra como autoridad hacia los sectores de la sociedad con menor poder adquisitivo.

En Michoacán este proceso de compra de votos es evidente, el gobernador Silvano Aureoles, en su intento por sobrevivir al naufragio que se avecina a su proyecto político, no solamente quiere imponer a su hermano en el Senado de la República, sino también a diputados locales y presidente municipales, como es el caso de nuestro municipio.

La compra del voto entra en un círculo vicioso: quien compra debe confiar en que el vendedor, al amparo del secreto del voto, cumpla con lo prometido; mientras que el vendedor, si va a recibir un pago a futuro, debe crear la suficiente confianza para que no se sospeche de él.

La historia de la compra de votos nos dice que una vez consumado el hecho, quien ejerce dicha acción no cumple con la mínima calidad y compromiso con el pueblo.

Las consecuencias de estas prácticas sólo se podrán dimensionar una vez que concluya el proceso electoral, pero de entrada si la compra de votos gana en la contienda del 1º de julio, habrá una clara disminución de las fuentes de riqueza que afectará a todos por igual.

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